Bienaventurado Luis Antonio Ormières
Celebrado el 16 de enero · 1809 – 1890
Tenía un sueño: «¿El Ángel de la Guarda irá a otros países?»
Era un hombre seducido por el Evangelio. Le gustaba decir: «El Evangelio, los libros santos, he aquí nuestra regla, nuestra guía».
La escucha de la Palabra le hizo descubrir su propia vocación y la situación social de su época. Se apoyaba en la voluntad de Dios. Toda su vida estuvo consagrada al servicio de la misión que le fue confiada.
Él amaba profundamente la Iglesia. Su fidelidad la descubrimos en sus escritos.
Con san Pablo, le gustaba decir: «A cada uno Dios le da un don particular… A cada uno se le da la manifestación del Espíritu para el bien común» (1 Co 7,7; 12,7).
«Mi principio siempre ha sido hacer el bien y dejar que digan».
Animado por su fe, su conciencia recta y su oración, de la que se nutría para reconfortar a los demás: «Vivo el día a día».


