Vida fraterna
Perseveren en ella hasta el final.
Sentimos la urgencia de construir la comunidad y recrear nuestra fraternidad a partir de la «cultura del cuidado». Esto significa alentar, apoyar y acompañar los procesos que ayudan a «habitar la vida».

En nuestra vida fraternal, estamos invitadas a manifestar la alegría de seguir a Jesús acogiendo la diversidad, fomentando la escucha y el diálogo, y ofreciendo el don particular de recrear la vida cotidiana en comunidad.

Vivir con gratitud y alegría el don de la vida fraternal, centrada en Jesucristo.
Esto implica generar estilos, actitudes y un compromiso en nuestras relaciones comunitarias. (XXV Doc. Capitular)

Debemos ser felices allí donde la Divina Providencia nos coloca, porque es allí, y en ningún otro lugar, donde obtendremos la gracia que necesitamos.